Enfermedades ambientales y violencia de género: una tóxica relación.

Según una densa bibliografía, las enfermedades ambientales afectan predominantemente a las mujeres (1). ¿Por qué? Porque tenemos más proporción de grasa en nuestros cuerpos y los tóxicos adoran las grasas, se depositan en ellas y desde ellas hacen sus malhechorías al resto del organismo.Las mujeres portamos esa carga y sólo la “soltamos” en grandes proporciones, cuando nos quedamos embarazadas, vía cordón umbilical, vía placentaria y vía teta, cuando damos el pecho. Esto explica que cada generación nazca con una mayor carga tóxica en su organismo, es decir, más débil y no es de extrañar que con un alto y creciente índice de trastornos inmunológicos, de desarrollo, malformaciones, problemas nerviosos, alergia, entre muchas otras. Los tóxicos suelen ser neuro-tóxicos, es decir, afectan al sistema nervioso central con un efecto como de “abrasar” los nervios. ¡Duele que te quieres morir! te hace hacer movimientos involuntarios y limita la actividad diaria hasta postrarte en un lugar seguro, si lo tienes. Es muy violento tener que ir a trabajar en ese estado y un caldo de cultivo para más violencia. Se relaciona con los Transtornos de Déficit de Hiperactividad y Atención tan psiquiatrizados y  peligrosamente medicalizados por la sociedad desde muy corta edad. Los contaminantes también afectan al sistema inmunitario, nuestras defensas quedan “envenenadas” en alguna medida y dejan de realizar sus funciones, se autodestruyen o se quedan “despistadas”, de ahí que estos síndromes son la puerta de entrada a múltiples problemas de salud, y de ahí el aumento de las alergías, el cáncer, entre otras enfermedades ambientales.

Graffiti mascara

La consecuencia final de la constante exposición a cócteles de productos tóxicos que vivimos a diario, es una población femenina altamente dependiente y medicalizada. Y uno de los negocios más rentables ante nuestra estupefacción e impotencia. Porque en los procesos jurídicos hemos podido comprobar que nos criminalizan, agreden y roban todos los derechos. Debes saber que las autoridades sanitarias, en lugar de aprender de los errores, protegernos a “los canarios por el suelo de la mina” (más bien dejarnos vivir en pleno derecho) y a vosotros, el conjunto de la población, aún da la espalda a esta cuestión: reprime, margina de los derechos constitucionales y hasta ridiculiza a las mujeres con fibromialgia, bastón o mascarilla.

La situación en que te deja una enfermedad ambiental es de dependencia y falta de autonomía, tanto por falta de garantía ni apoyo a la capacidad laboral robada, como para mantenerte por tí misma: ducharte, vestirte, alimentarte, abastecerte, se convierte en una epopeya y un riesgo por la exposición a sustancias y las condiciones físicas de músculos que van por su cuenta, hormonas que no dejan llegar los mensajes fisiológicos, es una tortura sensorial que fue experimentada en cámaras de gas nazis, ¿lo sabías?. Son muchas y variables las capacidades y habilidades cotidianas que pierde una persona que sufre síndromes tan dolorosos e incapacitantes. Por no hablar de cómo se te queda la identidad, el sentimiento de arraigo, dignidad y el terrorismo invisibilizado que sufrimos a diario.

¿Mantendrías tú el ánimo y la cordura si te vieras así? Lo que es más importante, ¿qué consecuencias sociales tiene esta violenta manera de ser excluidas del derecho a la vida y a la salud?  El abuso de sustancias tan nocivas como absurdas provoca las enfermedades ambientales emergentes. En tanto no se reconozcan y sofoquen,  las personas afectadas cada día seremos más y dependemos más de los demás; la pareja, los padres, la familia, los/as amigos/as, vecinos/as… se hacen imprescindibles en nuestras vidas, a veces incluso para poder alimentarnos o caminar.

El aislamiento forzado es un alto factor de riesgo a sufrir agresiones de todo tipo y ser refugiada ambiental para salvar tu vida, es en sí una cruel agresión silente, con la complicidad y el silencio indiferente del conjunto de la sociedad. Hay compañeras que están en una situación de verdadero desamparo, porque la negación de nuestra existencia, (al negar la causa de nuestros síndromes) nos hace aún más vulnerables y genera intensos conflictos con los seres cercanos. Si éstos no confían en nosotras o no quieren/saben asumir esta dura realidad estamos perdidas. Muchas veces somos personas marginadas por esta incomprensión y a la vez dependientes de tal comprensión para salir adelante en nuestras actividades más cotidianas. No para que nos regalen nada, sino por cuestión de equidad. Como comprenderás, los Síndromes de Sensibilización Central, (SSC) tienen un altísimo índice de suicidios.

Equidad No es lo mismo igualdad que justiciaViolencia de género es también la forma en que se nos hace dependientes, cómo se destroza nuestra autonomía. feminidad, como se trata a nuestros cuerpos y nuestra reprimida o usurpada participación y/o producción social, por citar algunas formas de violencia, desde la simbólica de Pierre Bourdieu hasta la más sensacionalista que hoy se puede ver cada día en el telediario.Por lo tanto, tras las enfermedades ambientales, existe una forma de violencia de género silente, que es ya inevitable relacionar en esta dinámica ecocida y feminicida.

Buena parte de las mujeres afectadas por SSC, Sensibilidad Química Múltiple, Fibromialgia, Electrohipersensibilidad, Síndrome de Fatiga Crónica o Encefalomelitis miálgica, quedan a disposición de quienes deciden acompañarlas. La difícil situación de salud física y emocional en que quedan estas mujeres, las hace aún más vulnerables a otros tipos de maltrato. De ahí que las condiciones estructurales de una sociedad son las que fortifican o imposibilitan los índices de dependencia que son caldo de cultivo para sembrar relaciones de maltrato donde la mujer no encuentra más opción que mantener relaciones tóxicas para sobrevivir. El reto es no reproducir esa toxicidad aprendida, no volverse violenta es muy difícil cuando médicos, jueces, funcionarios/as y casi cualquiera, tiene el poder de tumbarte al suelo y hacerte sufrir un grave daño físico, fácil e impunemente. Además de que el exceso de consumo tóxico va en aumento y es un ecocidio global de altísimas consecuencias para toda la vida en el planeta.

Para afrontar la violencia de género, debemos afrontar las condiciones estructurales de dependencia y autonomía en que convivimos y dejar de consentir agresiones de ningún tipo, como que te traten de loca por tener dolor en tu cuerpo, de rentista o de que te falta cariño y por eso lloras de pena, porque no eres capaz de ser una macho ibérica capaz de currar hasta enferma grave, ni de conseguir que alguno te mantenga y aún quieres tus propios derechos. De lo contrario, nuestra cultura seguirá abonada por ideas violentas, donde la mujer sigue siendo un anexo que mejora la vida de los hombres y se arrincona sin derechos.  Y si no cumple su función, bien está que se la psiquiatrice, medicalice o margine.

Pero, ¿qué estamos haciéndole a la vida?.

Ignorar la experiencia que demuestra este colectivo y no aplicar medidas, no aprender, no darle importancia, caer en el capitalismo cognitivo de poner las manos para que te apreten los grilletes subvencionando a los eco-feminicidas…. me parece un desperdicio humano y la pérdida de una gran oportunidad para una evolución constructiva, ahora que somos tantas personas en este espacio tan complejo y limitado, nuestro planeta Tierra. Y ahora que sabemos que nosotras no queremos más violencia, ni vosotros tampoco, sino que la recibimos por la propia inercia del sistema macabro en que sobrevivimos.

Son momentos de tomar conciencia y actuar porque somos víctimas pero no vamos de mártir y sabemos que también somos responsables de nuestra reacción ante esta realidad. No temo tanto a los intereses financieros que generan y legitiman este ecocidio feminicida, como a la indiferencia, ignorancia y violencia de las personas comunes.

¡Difunde y protégete! Aplica la higiene ambiental reduciendo los tóxicos de tu vida, relaciones y consumo. Es un acto revolucionario que puede cambiar la evolución global.

Gracias por ser y estar, aquí y ahora. Salud.

(1) Ver bibliografia pinchando aquí.

Soñar y conocer nuestros dragones

Cuando una sueña sola, solamente es un sueño.
Cuando muchas personas sueñan juntas, es el comienzo de una nueva realidad.
 Friedensreich Hundertwasser
logo dragondreaming

Dragon Dreaming es una metodología para el diseño y gestión de proyectos. Está inspirada en el activismo social y ambiental, la nueva física, las geociencias, los sistemas vivos, la teoría del caos y la complejidad, y la antigua sabiduría sostenible de la cultura aborigen australiana.

El proceso comienza soñando lo que queremos realizar y se ayuda de preguntas generativas, por ejemplo:

¿Cómo tiene que ser este proyecto para que tu puedas decir al final del mismo (puedes delimitarlo con tiempo si deseas) que ha sido la mejor inversión de mi tiempo y energías?

Un proyecto es toda acción que tiene un objetivo y un tiempo para cumplirse, también puede ser una pareja,  realizar una compra, etc.

Visita la web de la Federación española y aprende una nueva herramienta de desarrollo personal y social.

Matrícula abierta en formación virtual EcoSalud

¡Muy buenas!

Hacía un tiempo que tenía un poco abandonado mi blog, porque estoy volcada en un proyecto que me tiene ¡entusiasmada!.

Como ya sabéis, desde la Red EcoSalud estamos cooperando para ofereceros un espacio de formación online, donde aprender sobre salud ambiental y ecología aplicada. ¡Esta es nuestra plataforma! Pincha sobre la imagen para visitarla.

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Y os presento el primer curso que vamos a inaugurar el 13 de enero, al que ya os podéis apuntar.

Salud Ambiental y Riesgo Químico.

Inicio el 13/01/2014 hasta el 24/02/2014

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Empoderarse en salud ambiental

Últimamente se habla mucho de empoderamiento y muchas personas se preguntan qué es exactamente.

El empoderamiento es el acto de conocer las condiciones de algo, para poder tomar decisiones y de esa manera poder modificarlas. Es una estrategia adaptativa donde se ejerce la responsabilidad y la oportunidad de un verdadero desarrollo. Sería lo que facilitaría que crezcamos no en super-vivencia, sino en con- vivencia, pensando por encima de nuestras preferencias- egos, en el bien comunitario, es decir, el nuestro propio.

Proviene de la Escuela de Paulo Freire, autor de la Pedagogía del/a oprimido/a, entre otras obras, siendo aplicada en diversos campos con diferentes perspectivas. Por ejemplo, el empoderamiento en salud está relacionado con la promoción de la salud, teniendo como objetivo el control de sus determinantes, por ejemplo la soberanía alimentaria o el acceso a las plantas medicinales de uso milenario.  Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos vulnerables o marginados, su nacimiento y su mayor desarrollo teórico se ha dado en relación a las mujeres durante los años 80.

Empoderarse es un proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven, desdibujando la organización jerarquizada de manera piramidal para convertirla en lo más horizontal posible, tomando en cuenta la importancia de la capacidad de decisión en nuestras vidas. Por tanto, se apela a la responsabilidad social, materia pendiente en la cultura capitalista y principalmente en las generaciones occidentales más jovenes.

Para tomar decisiones basadas en el conocimento se están dando cada vez más iniciativas formativas, cooperativistas y de acompañamiento en diversos aspectos estructurales: la salud, la educación, la soberanía alimentaria, el ocio, etc. Ante la situación que acontece en la Europa y la España actuales, hay un emergente entusiasmo -auspiciado por la necesidad- de recuperar el conocimiento ancestral y una mayor autonomía, buscando una mayor resiliencia, en términos de respeto con los seres y espacios que nos acompañan en este camino de la vida. Resiliencia no como adaptación al sistema imperante, sino como parte activa que lo modifica y enriquece en favor del bien comunitario, al estar empoderados/as.

En mi caso, trato de empoderarme y facilitar el empoderamiento de quienes se acerquen receptivos/as a ello, compartiendo lo que conozco y me apasiona. Es la salud ambiental y la ecología, bajo la óptica antropológica y sociológica, siempre aplicada en mejoras de nuestras formas de vida.

Espero que resulte útil esta propuesta, que me gustaría seguir compartiendo, ya que veo que tiene muy buenos resultados. He conocido a muchas personas interesadas en mejorar su salud y aprender a vivir en coherencia con las necesidades de la realidad social y ecológica. Y  me consta que han aprendido algo útil, me animan a seguir haciendo este trabajo, a pesar de las condiciones, a veces, difíciles, por la oposición de nuestros sistemas educativos y sanitarios, frente al empoderamiento de las personas.

Si consideras útil esta información y quieres iniciar un proceso de empoderamiento en salud, difunde y participa en el TALLER DE SALUD AMBIENTAL Y ECOLOGÍA DOMÉSTICA.

Gracias y Salud.

Ciclos vitales medicalizados

“Ser mujer se ha convertido en una enfermedad muy
rentable para los laboratorios que quieren tratar todos
los procesos naturales femeninos con medicamentos”.

Miranda Gray, La luna roja

Las fases menstruales

Antigüamente los ciclos menstruales eran seguidos con atención y suponían una fuente de energía tanto espiritual como de salud, al significar una conexión con la tierra y lo místico.

El sangrado menstrual es una forma de limpiar los tóxicos de nuestro cuerpo, es la forma en que el cuerpo femenino se reestablece, se purifica. Por lo tanto medicar este proceso hormonando el ciclo para interrumpirlo a nuestro antojo, puede suponer otros problemas secundarios. Por lo pronto, estamos dejando escapar una fuente de energía que las mujeres modernas, en gran medida desconocemos.

Es decir que la menstruación es reflexiva y una contínua transmisión de información intuitiva, emocional. Cuando esta energía se bloquea aparece el síndrome premenstrual, (SPM) que afecta a un 60% de las mujeres. Comparto la opinión con diferentes autoras en cuanto a que es importante respetar nuestro cuerpo y su ritmo, cual marea que necesita subir y bajar. Ir contra natura significa disminuir la calidad de la salud y el inicio de posibles trastornos.

No en vano el negocio de la menstruación supone un filón para la industria farmacéutica, que medicaliza estos procesos como si fueran enfermedades. Algo que, en mi opinión, resulta un grave error que nos desconecta de nosotras mismas.

El ciclo  menstrual se divide básicamente en 2 fases, que a su vez pueden subdividirse en 2 más:

Fase folicular.

Es la fase de la ovulación, tenemos disposición de expansión hacia lo exterior, creatividad, sociabilidad. En ese momento somos fértiles en todos los aspectos.

El momento de la ovulación está relacionado con un aumento de la actividad del hemisferio cerebral izquierdo, que corresponde a la fluidez verbal, al pensamiento lógico y una disminución en el derecho.

A mitad del ciclo nuestro cuerpo secreta hormonas asociadas al atractivo social.

Esta fase está aceptada socialmente puesto que amplifica unas cualidades culturalmente atribuidas a las mujeres.

Fase lútea.

Menos aceptada socialmente, por la tendencia que produce a la evaluación y reflexión, a la reducción del ritmo y una necesidad mayor de descansar.  Esta fase propicia la interiorización, con la búsqueda de lo que no funciona y la capacidad de transformarlo, exaltando la capacidad crítica femenina.  Hay más disponibilidad para lo inconsciente.

Antes de la menstruación se activa más el hemisferio cerebral derecho, relacionado con la intuición.  La progesterona es una hormona que prepara al útero para recibir el óvulo fecundado, por lo que favorece la introversión.

Esta fase está menos aceptada socialmente, porque contradice el ritmo imperante de acción, de no pensar, de no estar conscientes y de seguir a las masas.

En culturas antiguas se consideraba la capacidad para profetizar y comunicarse en esta fase. Por ejemplo los indios americanos, hacían asambleas lunares y reunían a las mujeres que estaban menstruando para soñar juntas. Despertaban inspiradas e inspiradoras, con mucha creatividad. Se aprovechaban estos ciclos para tomar decisiones, para reflexionar.

Menarquía proviene del griego y significa “primera luna”, corresponde a la primera menstruación, (cuando la niña se hace mujer, en nuestra cultura). En latín se utiliza la palabra mensis para los términos mes y luna, de ahí la palabra menstruación.

Las fases lunares han marcado y siguen marcando diferentes procesos, por ejemplo la semana santa o la agricultura (el momento de sembrar). Nuestro ciclo fisiológico y psíquico también está influido por la luna, de la misma manera que esta influye en las mareas y en el comportamiento de los animales, los humanos también recibimos su influencia.

 

Combinando la luna y las estaciones con las energías del ciclo menstrual salen 4 arquetipos femeninos presentes en la mitología, los cuentos populares y las leyendas, que pueden orientarnos si queremos “conectarnos” con nuestros ciclos femeninos:

LA DONCELLA. Luna creciente, primavera, preovulación, dinamismo.

LA MADRE. Luna llena, verano, ovulación, amor.

LA HECHICERA. Luna menguante, otoño, premenstruación, creatividad.

LA BRUJA. Luna nueva, invierno, menstruación, sabiduría.

Algunos remedios

Lo más eficaz es reconciliarse con la menstruación y aceptar sus mensajes. Podemos elaborar un diagrama lunar registrando la fase lunar, el día del ciclo menstrual, los sueños y el estado de ánimo que tenemos. Después de varios meses podemos reflexionar sobre la energía que tenemos en cada momento y así conocerla y aprender a aplicarla.

Para combatir un SPM la Dra. Northrup recomienda eliminar lácteos, hidratos de carbono refinados, sal, cafeína, alcohol y carne roja y aumentar los cereales integrales, las legumbres, las verduras, las frutas y los ácidos grasos omega 3.

¡Feliz lunación!