FIBROMIALGIA, UN SÍNTOMA DE ENVENENAMIENTO.

Estamos viviendo la época de la humanidad (documentada) donde mayor contaminación respiramos, bebemos, comemos y pisamos. ¿Sabes que los tóxicos se depositan en la grasa de los animales? En la humana también. ¿Sabes que se transmiten al feto y que, por eso, cada generación nace más envenenada, sensible y débil? ¿Sabes que tu carga tóxica aumenta según lo que comes, bebes o respiras?

Cotidianamente se están usando toneladas de biocidas, cuyo término significa que mata la vida. Entre ellos están los insecticidas, raticidas, herbicidas, etc. Si matan a una vida “pequeña” como una planta o una cucaracha (mucho más resistente que un humano), ¿por qué negar que causan graves daños a todos los seres vivos?

Chemtrails

El primer efecto de los biocidas es similar al abrasamiento del Sistema Nervioso Central, SNC. Cuando matas a una cucaracha con insecticida y patalea boca arriba, se está muriendo de un “ataque de nervios”, porque su SNC está siendo quemado. En cuerpos más grandes sucede lo mismo en proporción a la masa corporal y a la cantidad de veneno. Este ataque al SNC provoca lesiones celulares y hace que nuestros límites o valores sensoriales disminuyan, provocando graves problemas para tolerar los estímulos exteriores “normales”. Por ejemplo, el cuerpo duele “exageradamente” y los sentidos se alteran. En vez de sentir caer un alfiler, nuestro SNC intoxicado,  puede percibir como si cae una biga gigante, por ilustrarlo de alguna manera y en muy diferentes grados. Se produce una lesión en las fibras nerviosas que afecta a las células y sus funciones, provocando graves distorsiones sensitivas y limitando más o menos la actividad de la persona afectada. De ahí que para alguien que no lo sufre parezca exagerado, pero para quién lo padece es una verdadera tortura sensorial.

El segundo problema que resulta de una alta carga tóxica acumulada en nuestra grasa, es que daña a nuestro sistema inmunológico, nuestro sistema de defensas. O bien se vuelve contra sí, (apareciendo enfermedades autoinmunes) o confunde los peligros o no funciona protegiendo al cuerpo. Es como perder la puerta de casa sin darnos cuenta, dejando que entre cualquiera. Nuestras alarmas quedan dañadas y al perder nuestra capacidad de autodefensa somos presa de cualquier problema de salud.

Es decir, llegando a cierta carga tóxica, en nuestros cuerpos se da una intoxicación que provoca diversos daños que pueden ser más o menos graves. Debemos disminuir los tóxicos que comemos, bebemos y respiramos, porque estas son las vías de intoxicación. Incluso la OMS reconoce que al menos un 33% de las muertes están provocadas por la contaminación. Y que por ella van en aumento problemas como hipersensibilidades, alergias, tumores, problemas endocrinos, nerviosos, de reproducción, hiperactividad, etc.

Estas son las bases de las enfermedades emergentes: exceso de tóxicos que produce intoxicaciones por bajas dosis, inadvertidas, de un cóctel de cientos de sustancias distintas que, al mezclarse en nuestra grasa producen efectos complejos y mayormente desconocidos aún por la toxicología.

Si tenemos en cuenta que la mayor parte de los venenos son persistentes, o sea, que duran cientos de años, el resultado no puede ser más que un creciente número de personas envenenadas.

Envenenada

En todo el mundo aumentan los casos en que se sufren dolores musculares catalogados como fibromialgia (FM). La FM está siendo tratada como si su origen fuese psicológico, relacionado a las mujeres y por “carácter débil, ganas de llamar la atención, enfermedad mental, imaginaria o rentista”. La realidad señala que, lejos de eso, se trata de un síntoma más de un cuadro de envenenamiento, propio de los SÍNDROMES DE SENSIBILIZACIÓN CENTRAL, (SSC), (1). Los SSC se dividen en: Fibromialgia, (FM) Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, (SQM),  Síndrome de Fatiga Crónica o Encefalomelitis Miálgica, (SFC/EM) e Hipersensibilidad Electromagnética (EHS).

Los SSC son la respuesta de un organismo vivo ante un exceso de veneno químico y electromagnético. El cuerpo se protege alertando de  la cercanía de los productos y radiaciones agresoras. Así pues, los SSC, fibromialgia incluida, son en realidad síntomas variables de un proceso de envenenamiento, causado por la exposición a los cientos de miles de productos tóxicos que hoy día es imposible sortear. Se calcula que los SSC afectan en algún grado a entre un 4 y un 30% aproximado de población norteamericana y entorno a un 12% de la española, siendo los casos graves en torno a un 0,5 %. (2)

Es decir, lo que llaman “fibromialgia”, es en realidad una sensibilización que nos provocan los tóxicos habituales en nuestra alimentación y consumo de cosméticos, detergentes, biocidas, etc. Los más de 100.000 compuestos químicos que nos rodean, generan problemas en los sistemas de alarma de nuestros cuerpos y dolores insoportables e invalidantes. Puede llegar un momento en que hasta la brisa o el peso de tu ropa te duelan y si sigues teniendo por ej. ambientador por toda la casa, nunca vas a mejorar.

La mala noticia es que no solo se siente dolor, si no se descansa y se realiza una detoxificación integral, aumentan los problemas, hasta la posible rotura de las fibras musculares.

Lo peor que se puede hacer es compensar con fármacos porque aumentan la carga tóxica y no se afronta ni frena el origen del problema. Y peor aún es creer que las causas de la FM son mentales o psicológicas. La FM se produce por exceso de veneno de todo tipo y es necesario conocer los SSC y su causa tóxica para realmente prevenir y sanar. Sin menospreciar que existen venenos emocionales que debemos “limpiar” todas las personas y de los que también debemos protegernos. Pero el juicio de “enfermas mentales” no es más que una falacia para eludir la responsabilidad empresarial y social de prevenir y atender a las miles de personas afectadas en nuestro país, principalmente mujeres. Lo que es difícil es conservar la salud emocional y mental padeciendo un envenenamiento que te deja en una situación miserable, violenta, de pérdida de autonomía física, dependiendo de otras personas, con tu cuerpo y vida destrozándose y siendo tratado/a con desprecio como un/a enfermo/a mental y una carga indeseable.

Limpiando con venenosLa fibromialgia ni es psicológica ni es una enfermedad de por sí, en mi opinión y por mi experiencia después de más de 20 años sobreviviéndola y acompañando a otras personas a recuperarse, es uno de los síntomas de un exceso de carga tóxica en tu cuerpo. Te avisa de que estás envenenado/a y te pide que limpies tu ambiente de tóxicos. Es lo que las autoridades sanitarias no hacen ni advierten. Si desarrollas fibromialgia o empiezas a sentir molestia ante perfumes, olores, te sientes más sensible, es que estás llegando al límite de tu carga tóxica y necesitas una higiene integral, por dentro y por fuera. Tanto de tóxicos químicos en tu alimentación y ambiente, como de relaciones tóxicas, pues no solo somos lo que comemos, también lo que respiramos y pensamos, sentimos. Cada poro de nuestra piel absorbe lo que le rodea. Las relaciones, emociones y sexualidad son partes muy dañadas en nuestra sociedad y los venenos químicos también los podemos crear con nuestros pensamientos de rabia, celos, miedo. Los tóxicos que consumimos nos sensibilizan y dañan de tal manera que aumentan los conflictos internos (por dañar las hormonas y zonas del cerebro que se encargan de la sensación de bienestar y protección, entre otros) y al generar dependencia, dolor, necesidad, genera también mucha violencia para las personas afectadas. Conoce tu carga tóxica y mantén la dieta y hábitos que te pide. Mejorarás tanto que no volverás a consumir igual.

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Si tienes fibromialgia, necesitas comprobar tu exposición a sustancias tóxicas, tanto en casa como en tu alimentación y llevar a cabo una Higiene o Control Ambiental. Se trata de sustituir y reducir el uso de productos tóxicos en casa. Se trata de eliminar, sustituir y dosificar los productos de droguería,  limpieza y aseo como ambientadores, perfumes, detergentes, lejías, hasta consumir lo más natural posible. Los cambios en la alimentación pueden mejorar hasta un 80% el bienestar y la salud, siendo necesario evitar la ingesta de productos tóxicos, es decir, comida industrial y química. Tu salud y tu entorno te lo agradecerán, también los cambios sociales que originarás con ello. Por la salud y la ecología común, (osea por la felicidad integral), difunde, gracias.

(1) Mercedes Escudero, Yunus, 2007

(2)Fernández-Solà y Nogué, 2007, Caress y Steinemann, 2004

(3) Martin Pall, Anne Steinemann, Theo Colborn, Miquel Porta, Nicolás Olea, (2009/2016)

+ INFO

lauradrosado@gmail.com

www.redecosalud.wordpress.com

www.fodesam.org

 

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Enfermedades ambientales y violencia de género: una tóxica relación.

Según una densa bibliografía, las enfermedades ambientales afectan predominantemente a las mujeres (1). ¿Por qué? Porque tenemos más proporción de grasa en nuestros cuerpos y los tóxicos adoran las grasas, se depositan en ellas y desde ellas hacen sus malhechorías al resto del organismo.Las mujeres portamos esa carga y sólo la “soltamos” en grandes proporciones, cuando nos quedamos embarazadas, vía cordón umbilical, vía placentaria y vía teta, cuando damos el pecho. Esto explica que cada generación nazca con una mayor carga tóxica en su organismo, es decir, más débil y no es de extrañar que con un alto y creciente índice de trastornos inmunológicos, de desarrollo, malformaciones, problemas nerviosos, alergia, entre muchas otras. Los tóxicos suelen ser neuro-tóxicos, es decir, afectan al sistema nervioso central con un efecto como de “abrasar” los nervios. ¡Duele que te quieres morir! te hace hacer movimientos involuntarios y limita la actividad diaria hasta postrarte en un lugar seguro, si lo tienes. Es muy violento tener que ir a trabajar en ese estado y un caldo de cultivo para más violencia. Se relaciona con los Transtornos de Déficit de Hiperactividad y Atención tan psiquiatrizados y  peligrosamente medicalizados por la sociedad desde muy corta edad. Los contaminantes también afectan al sistema inmunitario, nuestras defensas quedan “envenenadas” en alguna medida y dejan de realizar sus funciones, se autodestruyen o se quedan “despistadas”, de ahí que estos síndromes son la puerta de entrada a múltiples problemas de salud, y de ahí el aumento de las alergías, el cáncer, entre otras enfermedades ambientales.

Graffiti mascara

La consecuencia final de la constante exposición a cócteles de productos tóxicos que vivimos a diario, es una población femenina altamente dependiente y medicalizada. Y uno de los negocios más rentables ante nuestra estupefacción e impotencia. Porque en los procesos jurídicos hemos podido comprobar que nos criminalizan, agreden y roban todos los derechos. Debes saber que las autoridades sanitarias, en lugar de aprender de los errores, protegernos a “los canarios por el suelo de la mina” (más bien dejarnos vivir en pleno derecho) y a vosotros, el conjunto de la población, aún da la espalda a esta cuestión: reprime, margina de los derechos constitucionales y hasta ridiculiza a las mujeres con fibromialgia, bastón o mascarilla.

La situación en que te deja una enfermedad ambiental es de dependencia y falta de autonomía, tanto por falta de garantía ni apoyo a la capacidad laboral robada, como para mantenerte por tí misma: ducharte, vestirte, alimentarte, abastecerte, se convierte en una epopeya y un riesgo por la exposición a sustancias y las condiciones físicas de músculos que van por su cuenta, hormonas que no dejan llegar los mensajes fisiológicos, es una tortura sensorial que fue experimentada en cámaras de gas nazis, ¿lo sabías?. Son muchas y variables las capacidades y habilidades cotidianas que pierde una persona que sufre síndromes tan dolorosos e incapacitantes. Por no hablar de cómo se te queda la identidad, el sentimiento de arraigo, dignidad y el terrorismo invisibilizado que sufrimos a diario.

¿Mantendrías tú el ánimo y la cordura si te vieras así? Lo que es más importante, ¿qué consecuencias sociales tiene esta violenta manera de ser excluidas del derecho a la vida y a la salud?  El abuso de sustancias tan nocivas como absurdas provoca las enfermedades ambientales emergentes. En tanto no se reconozcan y sofoquen,  las personas afectadas cada día seremos más y dependemos más de los demás; la pareja, los padres, la familia, los/as amigos/as, vecinos/as… se hacen imprescindibles en nuestras vidas, a veces incluso para poder alimentarnos o caminar.

El aislamiento forzado es un alto factor de riesgo a sufrir agresiones de todo tipo y ser refugiada ambiental para salvar tu vida, es en sí una cruel agresión silente, con la complicidad y el silencio indiferente del conjunto de la sociedad. Hay compañeras que están en una situación de verdadero desamparo, porque la negación de nuestra existencia, (al negar la causa de nuestros síndromes) nos hace aún más vulnerables y genera intensos conflictos con los seres cercanos. Si éstos no confían en nosotras o no quieren/saben asumir esta dura realidad estamos perdidas. Muchas veces somos personas marginadas por esta incomprensión y a la vez dependientes de tal comprensión para salir adelante en nuestras actividades más cotidianas. No para que nos regalen nada, sino por cuestión de equidad. Como comprenderás, los Síndromes de Sensibilización Central, (SSC) tienen un altísimo índice de suicidios.

Equidad No es lo mismo igualdad que justiciaViolencia de género es también la forma en que se nos hace dependientes, cómo se destroza nuestra autonomía. feminidad, como se trata a nuestros cuerpos y nuestra reprimida o usurpada participación y/o producción social, por citar algunas formas de violencia, desde la simbólica de Pierre Bourdieu hasta la más sensacionalista que hoy se puede ver cada día en el telediario.Por lo tanto, tras las enfermedades ambientales, existe una forma de violencia de género silente, que es ya inevitable relacionar en esta dinámica ecocida y feminicida.

Buena parte de las mujeres afectadas por SSC, Sensibilidad Química Múltiple, Fibromialgia, Electrohipersensibilidad, Síndrome de Fatiga Crónica o Encefalomelitis miálgica, quedan a disposición de quienes deciden acompañarlas. La difícil situación de salud física y emocional en que quedan estas mujeres, las hace aún más vulnerables a otros tipos de maltrato. De ahí que las condiciones estructurales de una sociedad son las que fortifican o imposibilitan los índices de dependencia que son caldo de cultivo para sembrar relaciones de maltrato donde la mujer no encuentra más opción que mantener relaciones tóxicas para sobrevivir. El reto es no reproducir esa toxicidad aprendida, no volverse violenta es muy difícil cuando médicos, jueces, funcionarios/as y casi cualquiera, tiene el poder de tumbarte al suelo y hacerte sufrir un grave daño físico, fácil e impunemente. Además de que el exceso de consumo tóxico va en aumento y es un ecocidio global de altísimas consecuencias para toda la vida en el planeta.

Para afrontar la violencia de género, debemos afrontar las condiciones estructurales de dependencia y autonomía en que convivimos y dejar de consentir agresiones de ningún tipo, como que te traten de loca por tener dolor en tu cuerpo, de rentista o de que te falta cariño y por eso lloras de pena, porque no eres capaz de ser una macho ibérica capaz de currar hasta enferma grave, ni de conseguir que alguno te mantenga y aún quieres tus propios derechos. De lo contrario, nuestra cultura seguirá abonada por ideas violentas, donde la mujer sigue siendo un anexo que mejora la vida de los hombres y se arrincona sin derechos.  Y si no cumple su función, bien está que se la psiquiatrice, medicalice o margine.

Pero, ¿qué estamos haciéndole a la vida?.

Ignorar la experiencia que demuestra este colectivo y no aplicar medidas, no aprender, no darle importancia, caer en el capitalismo cognitivo de poner las manos para que te apreten los grilletes subvencionando a los eco-feminicidas…. me parece un desperdicio humano y la pérdida de una gran oportunidad para una evolución constructiva, ahora que somos tantas personas en este espacio tan complejo y limitado, nuestro planeta Tierra. Y ahora que sabemos que nosotras no queremos más violencia, ni vosotros tampoco, sino que la recibimos por la propia inercia del sistema macabro en que sobrevivimos.

Son momentos de tomar conciencia y actuar porque somos víctimas pero no vamos de mártir y sabemos que también somos responsables de nuestra reacción ante esta realidad. No temo tanto a los intereses financieros que generan y legitiman este ecocidio feminicida, como a la indiferencia, ignorancia y violencia de las personas comunes.

¡Difunde y protégete! Aplica la higiene ambiental reduciendo los tóxicos de tu vida, relaciones y consumo. Es un acto revolucionario que puede cambiar la evolución global.

Gracias por ser y estar, aquí y ahora. Salud.

(1) Ver bibliografia pinchando aquí.

Soñar y conocer nuestros dragones

Cuando una sueña sola, solamente es un sueño.
Cuando muchas personas sueñan juntas, es el comienzo de una nueva realidad.
 Friedensreich Hundertwasser
logo dragondreaming

Dragon Dreaming es una metodología para el diseño y gestión de proyectos. Está inspirada en el activismo social y ambiental, la nueva física, las geociencias, los sistemas vivos, la teoría del caos y la complejidad, y la antigua sabiduría sostenible de la cultura aborigen australiana.

El proceso comienza soñando lo que queremos realizar y se ayuda de preguntas generativas, por ejemplo:

¿Cómo tiene que ser este proyecto para que tu puedas decir al final del mismo (puedes delimitarlo con tiempo si deseas) que ha sido la mejor inversión de mi tiempo y energías?

Un proyecto es toda acción que tiene un objetivo y un tiempo para cumplirse, también puede ser una pareja,  realizar una compra, etc.

Visita la web de la Federación española y aprende una nueva herramienta de desarrollo personal y social.

Matrícula abierta en formación virtual EcoSalud

¡Muy buenas!

Hacía un tiempo que tenía un poco abandonado mi blog, porque estoy volcada en un proyecto que me tiene ¡entusiasmada!.

Como ya sabéis, desde la Red EcoSalud estamos cooperando para ofereceros un espacio de formación online, donde aprender sobre salud ambiental y ecología aplicada. ¡Esta es nuestra plataforma! Pincha sobre la imagen para visitarla.

moodleecosaludes

Y os presento el primer curso que vamos a inaugurar el 13 de enero, al que ya os podéis apuntar.

Salud Ambiental y Riesgo Químico.

Inicio el 13/01/2014 hasta el 24/02/2014

Curso Código 1300e. Duración 50 h.
 
Cronograma CC1300E

Reserva tu plaza rellenando la Hoja de Inscripción, pinchando aquí o infórmate en formacion@ecosalud.es.

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Empoderarse en salud ambiental

Últimamente se habla mucho de empoderamiento y muchas personas se preguntan qué es exactamente.

El empoderamiento es el acto de conocer las condiciones de algo, para poder tomar decisiones y de esa manera poder modificarlas. Es una estrategia adaptativa donde se ejerce la responsabilidad y la oportunidad de un verdadero desarrollo. Sería lo que facilitaría que crezcamos no en super-vivencia, sino en con- vivencia, pensando por encima de nuestras preferencias- egos, en el bien comunitario, es decir, el nuestro propio.

Proviene de la Escuela de Paulo Freire, autor de la Pedagogía del/a oprimido/a, entre otras obras, siendo aplicada en diversos campos con diferentes perspectivas. Por ejemplo, el empoderamiento en salud está relacionado con la promoción de la salud, teniendo como objetivo el control de sus determinantes, por ejemplo la soberanía alimentaria o el acceso a las plantas medicinales de uso milenario.  Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos vulnerables o marginados, su nacimiento y su mayor desarrollo teórico se ha dado en relación a las mujeres durante los años 80.

Empoderarse es un proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven, desdibujando la organización jerarquizada de manera piramidal para convertirla en lo más horizontal posible, tomando en cuenta la importancia de la capacidad de decisión en nuestras vidas. Por tanto, se apela a la responsabilidad social, materia pendiente en la cultura capitalista y principalmente en las generaciones occidentales más jovenes.

Para tomar decisiones basadas en el conocimento se están dando cada vez más iniciativas formativas, cooperativistas y de acompañamiento en diversos aspectos estructurales: la salud, la educación, la soberanía alimentaria, el ocio, etc. Ante la situación que acontece en la Europa y la España actuales, hay un emergente entusiasmo -auspiciado por la necesidad- de recuperar el conocimiento ancestral y una mayor autonomía, buscando una mayor resiliencia, en términos de respeto con los seres y espacios que nos acompañan en este camino de la vida. Resiliencia no como adaptación al sistema imperante, sino como parte activa que lo modifica y enriquece en favor del bien comunitario, al estar empoderados/as.

En mi caso, trato de empoderarme y facilitar el empoderamiento de quienes se acerquen receptivos/as a ello, compartiendo lo que conozco y me apasiona. Es la salud ambiental y la ecología, bajo la óptica antropológica y sociológica, siempre aplicada en mejoras de nuestras formas de vida.

Espero que resulte útil esta propuesta, que me gustaría seguir compartiendo, ya que veo que tiene muy buenos resultados. He conocido a muchas personas interesadas en mejorar su salud y aprender a vivir en coherencia con las necesidades de la realidad social y ecológica. Y  me consta que han aprendido algo útil, me animan a seguir haciendo este trabajo, a pesar de las condiciones, a veces, difíciles, por la oposición de nuestros sistemas educativos y sanitarios, frente al empoderamiento de las personas.

Si consideras útil esta información y quieres iniciar un proceso de empoderamiento en salud, difunde y participa en el TALLER DE SALUD AMBIENTAL Y ECOLOGÍA DOMÉSTICA.

Gracias y Salud.

Ciclos vitales medicalizados

“Ser mujer se ha convertido en una enfermedad muy
rentable para los laboratorios que quieren tratar todos
los procesos naturales femeninos con medicamentos”.

Miranda Gray, La luna roja

Las fases menstruales

Antigüamente los ciclos menstruales eran seguidos con atención y suponían una fuente de energía tanto espiritual como de salud, al significar una conexión con la tierra y lo místico.

El sangrado menstrual es una forma de limpiar los tóxicos de nuestro cuerpo, es la forma en que el cuerpo femenino se reestablece, se purifica. Por lo tanto medicar este proceso hormonando el ciclo para interrumpirlo a nuestro antojo, puede suponer otros problemas secundarios. Por lo pronto, estamos dejando escapar una fuente de energía que las mujeres modernas, en gran medida desconocemos.

Es decir que la menstruación es reflexiva y una contínua transmisión de información intuitiva, emocional. Cuando esta energía se bloquea aparece el síndrome premenstrual, (SPM) que afecta a un 60% de las mujeres. Comparto la opinión con diferentes autoras en cuanto a que es importante respetar nuestro cuerpo y su ritmo, cual marea que necesita subir y bajar. Ir contra natura significa disminuir la calidad de la salud y el inicio de posibles trastornos.

No en vano el negocio de la menstruación supone un filón para la industria farmacéutica, que medicaliza estos procesos como si fueran enfermedades. Algo que, en mi opinión, resulta un grave error que nos desconecta de nosotras mismas.

El ciclo  menstrual se divide básicamente en 2 fases, que a su vez pueden subdividirse en 2 más:

Fase folicular.

Es la fase de la ovulación, tenemos disposición de expansión hacia lo exterior, creatividad, sociabilidad. En ese momento somos fértiles en todos los aspectos.

El momento de la ovulación está relacionado con un aumento de la actividad del hemisferio cerebral izquierdo, que corresponde a la fluidez verbal, al pensamiento lógico y una disminución en el derecho.

A mitad del ciclo nuestro cuerpo secreta hormonas asociadas al atractivo social.

Esta fase está aceptada socialmente puesto que amplifica unas cualidades culturalmente atribuidas a las mujeres.

Fase lútea.

Menos aceptada socialmente, por la tendencia que produce a la evaluación y reflexión, a la reducción del ritmo y una necesidad mayor de descansar.  Esta fase propicia la interiorización, con la búsqueda de lo que no funciona y la capacidad de transformarlo, exaltando la capacidad crítica femenina.  Hay más disponibilidad para lo inconsciente.

Antes de la menstruación se activa más el hemisferio cerebral derecho, relacionado con la intuición.  La progesterona es una hormona que prepara al útero para recibir el óvulo fecundado, por lo que favorece la introversión.

Esta fase está menos aceptada socialmente, porque contradice el ritmo imperante de acción, de no pensar, de no estar conscientes y de seguir a las masas.

En culturas antiguas se consideraba la capacidad para profetizar y comunicarse en esta fase. Por ejemplo los indios americanos, hacían asambleas lunares y reunían a las mujeres que estaban menstruando para soñar juntas. Despertaban inspiradas e inspiradoras, con mucha creatividad. Se aprovechaban estos ciclos para tomar decisiones, para reflexionar.

Menarquía proviene del griego y significa “primera luna”, corresponde a la primera menstruación, (cuando la niña se hace mujer, en nuestra cultura). En latín se utiliza la palabra mensis para los términos mes y luna, de ahí la palabra menstruación.

Las fases lunares han marcado y siguen marcando diferentes procesos, por ejemplo la semana santa o la agricultura (el momento de sembrar). Nuestro ciclo fisiológico y psíquico también está influido por la luna, de la misma manera que esta influye en las mareas y en el comportamiento de los animales, los humanos también recibimos su influencia.

 

Combinando la luna y las estaciones con las energías del ciclo menstrual salen 4 arquetipos femeninos presentes en la mitología, los cuentos populares y las leyendas, que pueden orientarnos si queremos “conectarnos” con nuestros ciclos femeninos:

LA DONCELLA. Luna creciente, primavera, preovulación, dinamismo.

LA MADRE. Luna llena, verano, ovulación, amor.

LA HECHICERA. Luna menguante, otoño, premenstruación, creatividad.

LA BRUJA. Luna nueva, invierno, menstruación, sabiduría.

Algunos remedios

Lo más eficaz es reconciliarse con la menstruación y aceptar sus mensajes. Podemos elaborar un diagrama lunar registrando la fase lunar, el día del ciclo menstrual, los sueños y el estado de ánimo que tenemos. Después de varios meses podemos reflexionar sobre la energía que tenemos en cada momento y así conocerla y aprender a aplicarla.

Para combatir un SPM la Dra. Northrup recomienda eliminar lácteos, hidratos de carbono refinados, sal, cafeína, alcohol y carne roja y aumentar los cereales integrales, las legumbres, las verduras, las frutas y los ácidos grasos omega 3.

¡Feliz lunación!