Ciclos vitales medicalizados

“Ser mujer se ha convertido en una enfermedad muy
rentable para los laboratorios que quieren tratar todos
los procesos naturales femeninos con medicamentos”.

Miranda Gray, La luna roja

Las fases menstruales

Antigüamente los ciclos menstruales eran seguidos con atención y suponían una fuente de energía tanto espiritual como de salud, al significar una conexión con la tierra y lo místico.

El sangrado menstrual es una forma de limpiar los tóxicos de nuestro cuerpo, es la forma en que el cuerpo femenino se reestablece, se purifica. Por lo tanto medicar este proceso hormonando el ciclo para interrumpirlo a nuestro antojo, puede suponer otros problemas secundarios. Por lo pronto, estamos dejando escapar una fuente de energía que las mujeres modernas, en gran medida desconocemos.

Es decir que la menstruación es reflexiva y una contínua transmisión de información intuitiva, emocional. Cuando esta energía se bloquea aparece el síndrome premenstrual, (SPM) que afecta a un 60% de las mujeres. Comparto la opinión con diferentes autoras en cuanto a que es importante respetar nuestro cuerpo y su ritmo, cual marea que necesita subir y bajar. Ir contra natura significa disminuir la calidad de la salud y el inicio de posibles trastornos.

No en vano el negocio de la menstruación supone un filón para la industria farmacéutica, que medicaliza estos procesos como si fueran enfermedades. Algo que, en mi opinión, resulta un grave error que nos desconecta de nosotras mismas.

El ciclo  menstrual se divide básicamente en 2 fases, que a su vez pueden subdividirse en 2 más:

Fase folicular.

Es la fase de la ovulación, tenemos disposición de expansión hacia lo exterior, creatividad, sociabilidad. En ese momento somos fértiles en todos los aspectos.

El momento de la ovulación está relacionado con un aumento de la actividad del hemisferio cerebral izquierdo, que corresponde a la fluidez verbal, al pensamiento lógico y una disminución en el derecho.

A mitad del ciclo nuestro cuerpo secreta hormonas asociadas al atractivo social.

Esta fase está aceptada socialmente puesto que amplifica unas cualidades culturalmente atribuidas a las mujeres.

Fase lútea.

Menos aceptada socialmente, por la tendencia que produce a la evaluación y reflexión, a la reducción del ritmo y una necesidad mayor de descansar.  Esta fase propicia la interiorización, con la búsqueda de lo que no funciona y la capacidad de transformarlo, exaltando la capacidad crítica femenina.  Hay más disponibilidad para lo inconsciente.

Antes de la menstruación se activa más el hemisferio cerebral derecho, relacionado con la intuición.  La progesterona es una hormona que prepara al útero para recibir el óvulo fecundado, por lo que favorece la introversión.

Esta fase está menos aceptada socialmente, porque contradice el ritmo imperante de acción, de no pensar, de no estar conscientes y de seguir a las masas.

En culturas antiguas se consideraba la capacidad para profetizar y comunicarse en esta fase. Por ejemplo los indios americanos, hacían asambleas lunares y reunían a las mujeres que estaban menstruando para soñar juntas. Despertaban inspiradas e inspiradoras, con mucha creatividad. Se aprovechaban estos ciclos para tomar decisiones, para reflexionar.

Menarquía proviene del griego y significa “primera luna”, corresponde a la primera menstruación, (cuando la niña se hace mujer, en nuestra cultura). En latín se utiliza la palabra mensis para los términos mes y luna, de ahí la palabra menstruación.

Las fases lunares han marcado y siguen marcando diferentes procesos, por ejemplo la semana santa o la agricultura (el momento de sembrar). Nuestro ciclo fisiológico y psíquico también está influido por la luna, de la misma manera que esta influye en las mareas y en el comportamiento de los animales, los humanos también recibimos su influencia.

 

Combinando la luna y las estaciones con las energías del ciclo menstrual salen 4 arquetipos femeninos presentes en la mitología, los cuentos populares y las leyendas, que pueden orientarnos si queremos “conectarnos” con nuestros ciclos femeninos:

LA DONCELLA. Luna creciente, primavera, preovulación, dinamismo.

LA MADRE. Luna llena, verano, ovulación, amor.

LA HECHICERA. Luna menguante, otoño, premenstruación, creatividad.

LA BRUJA. Luna nueva, invierno, menstruación, sabiduría.

Algunos remedios

Lo más eficaz es reconciliarse con la menstruación y aceptar sus mensajes. Podemos elaborar un diagrama lunar registrando la fase lunar, el día del ciclo menstrual, los sueños y el estado de ánimo que tenemos. Después de varios meses podemos reflexionar sobre la energía que tenemos en cada momento y así conocerla y aprender a aplicarla.

Para combatir un SPM la Dra. Northrup recomienda eliminar lácteos, hidratos de carbono refinados, sal, cafeína, alcohol y carne roja y aumentar los cereales integrales, las legumbres, las verduras, las frutas y los ácidos grasos omega 3.

¡Feliz lunación!

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Un comentario en “Ciclos vitales medicalizados

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